TEHUANTEPEC, Oaxaca.- Las comunidades rurales del Istmo de Tehuantepec mantienen las medidas adoptadas desde que se decretó el confinamiento obligatorio, no dan marcha atrás y endurecen restricciones para evitar que el COVID-19 se introduzca a sus poblaciones.
Son pocas las comunidades de la Costa istmeña que no se han inclinado por una cuarentena voluntaria, y entre ellos, los resultados difieren. Santiago Astata, en su autonomía propia, prohibió por acuerdo de cabildo cerrar el acceso a la población a partir de las 21:00 horas, así como ciertas restricciones a los vendedores foráneos.
A pesar de que el presidente municipal Dorian Ricárdez, implementó el confinamiento obligatorio, al iniciar la cuarentena, la voluntad de la población de quedarse en casa fue respetada en algunos casos y no al cien por ciento.
Después de dos meses del decreto para frenar el avance del coronavirus, la población se mantiene firme en aceptar el confinamiento, aunque ya empieza la desesperación en otros.
El último reporte epidemiológico ubica a la región del Istmo en la tercera posición con 120 casos positivos de COVID-19 y 20 defunciones. En este contexto, el único caso positivo de coronavirus que se conoce es de San Pedro Huamelula, municipio costero, y lamentablemente fue reportada la defunción del paciente a causa de esa patología.
Mientras el nuevo coronavirus avanza en las localidades donde los habitantes no respetaron la cuarentena y sus autoridades municipales empezaron a retirar algunas de sus restricciones con la llegada de la “nueva normalidad”, municipios costeños se mantienen en alerta máxima.
Los pocos habitantes están tomando todas las medidas necesarias para evitar que la pandemia avance en estas comunidades marcadas por la pobreza y la marginación.
Y es que, en un lugar tan apartado de las ciudades como son los municipios de la Costa, no cuenta con un hospital para atender necesidades básicas, y un brote de COVID-19 podría ser fatal para los moradores.
Las medidas se mantienen debido al brote de coronavirus que se registró en Huamelula; las autoridades locales todavía no abren sus accesos.