JUCHITÁN, Oaxaca.- El panteón Domingo de Ramos es el más grande de la ciudad. Con alrededor de un poco más de cuatro hectáreas, está lleno de sepulcros que abarcan desde la calle Tecnológico hasta el Canal de Riego 33 y la carreta que va a Playa Vicente o también llamada Circuito.
En algunas partes de sus límites todavía hay tumbas nuevas, aprovechando los últimos espacios. Aunque existe un terreno denominado “anexo”, recién adquirido por la autoridad municipal, un predio ubicado hacia la carretera a Unión Hidalgo cerca del Centro de Transferencia, hoy convertido en un basurero.
El momento crítico
El nuevo anexo del Panteón Domingo de Ramos tiene casi la misma extensión que el antiguo, pero se puebla de manera rápida con los altos índices de decesos relacionados con la COVID-19. Previendo las muertes y la celeridad con que deben proceder a su inhumación, el Ayuntamiento ha escarbado varias fosas para ser utilizadas sin que se lleve a cabo la tradición de que amigos y familiares del difunto vayan a excavar la tumba.
El cementerio juchiteco, hoy lleno de tumbas, tiene una avenida principal y pequeñas avenidas, pero en cierta parte se pierde el orden y es un amasijo de sepulcros de diferentes tamaños, extensión de distintos materiales. La última parte del panteón es un desorden.
Casas y sepulturas
A su costado sur, a lo largo de un kilómetro, colinda con casas habitación de la Cuarta Sección que se prolonga hasta por ocho cuadras, en donde median entre casas y tumbas apenas unos pasos, una gran extensión donde ni siquiera existe una barda; a unos pasos está la Secundaria Técnica 50.
Al lado norte del panteón, separados por la carretera y las vías del tren, se ubica la Colonia IVO.
El anexo colinda con la colonia 21 de Marzo; para entrar al panteón se accede por esta colonia y a diferencia de los vecinos de la Cuarta Sección que parecen estar habituados a vivir cerca de un camposanto, los habitantes de la colonia que han sufrido por años por la contaminación del basurero del Centro de Transferencia, ahora lidian con un nuevo cementerio.
La alerta
Los vecinos de la 21 de Marzo se encuentran alarmados y descontentos, ya que en el anexo van a dar las personas fallecidas con síntomas de la COVID-19; en su calle ven pasar las carrozas fúnebres y las cajas mortuorias que van a dar al panteón; les preocupan más las personas que son aventadas a las fosas abiertas de forma clandestina, no les deja tranquilos el riesgo del contagio.
También hay otras colonias cerca más al sur, como la Lázaro Cárdenas y Lorenza Santiago; si antes les molestaba y se enfermaban por la quema de residuos en el basurero cuyo humo negro el viento norte traslada a sus casas, ahora tienen terror por tener cerca un panteón lleno de cadáveres sepultados de víctimas de la COVID-19.