JUCHITÁN, Oaxaca.- El actual repunte de la pandemia en la región del Istmo ha llevado a muchos a pensar que ahora sí será inevitable el colapso del sistema hospitalario, pues ya no se cuenta con el Hospital Insabi y los contagios se multiplican todos los días.
El drama
Por más que las autoridades de Salud digan que Oaxaca está en semáforo verde, la realidad es que desde hace unas semanas no hay lugar para atender nuevos casos COVID en hospitales, refiere en el anonimato, personal de los nosocomios de la región.
La situación se ha recrudecido en los últimos días de junio por una tercera ola de contagios derivados de los eventos masivos durante las campañas políticas, señalan algunas autoridades sanitarias.
El médico cirujano Jorge Florentino López López, aseguró que se cuentan por decenas los casos positivos por COVIDd-19 que diariamente se registran en la región, donde además se están presentando casos de gripa y tos, sobre todo en menores de edad.
Dijo que preocupa la saturación de los hospitales, pero preocupa aún más la insuficiencia de medicamentos y otros insumos básicos, así como el agotamiento y carencia de personal de salud que lleva meses trabajando a ritmo intenso y sin pausa.
Falta estrategia
Sostuvo que la operación del Hospital Insabi tuvo fines políticos, utilizado para el tema electoral y cerrado antes de las elecciones; pero hace falta, aunque lo mejor sería abastecer los hospitales que están funcionando.
“Lo que se necesita son estrategias epidemiológicas para contener el virus; necesitamos hacer medicina preventiva, no curativa. Muchos de los casos son curables dentro del hogar”, aseguró el facultativo juchiteco.
En ese contexto, indicó que la reapertura del hospital Insabi serviría para referir pacientes graves que requieran tratamientos de intubación para tratar de sacarlos del proceso, aunque muchos -dijo- ya no se recuperan porque llegan con daños irreversibles.
“Hay que hacer obligatorio el uso de cubrebocas y evitar filas en bancos y comercios. Tenemos que educar a la población”.
Señaló que la entrada en funcionamiento de este nosocomio, donado por el Grupo México, dependerá de la decisión de los legisladores quienes deberán de designarle un presupuesto para su funcionamiento como hospital de Especialidades.
Abrir hospital, tema federal
Por su parte, el director del Hospital General “Dr. Macedonio Benítez Fuentes”, Juan Manuel Cruz Ruiz, señaló que el abrir de nueva cuenta el hospital Insabi es una decisión que le corresponde a la Secretaría de Salud, como instancia federal responsable del manejo de estos espacios.
“Si nosotros somos rebasados, creo que la misma institución tendrá que ver la estrategia a nivel estado, de cómo poder solventar, en cada una de las regiones, la atención por aumento de casos”.
Reveló que, en este hospital civil, cuentan únicamente con dos ventiladores o respiradores artificiales, mismos que frecuentemente están en uso, debido a que constantemente han tenido pacientes llamados COVID.
“Si esto llega a rebasarnos, no va haber ventiladores que alcancen y eso lo sabemos desde que empezó la epidemia desde el año pasado”, reiteró.
El Hospital Insabi COVID-19 número 25, ubicado en el kilómetro uno de la carretera Juchitán – El Espinal, fue puesto en marcha el 15 de junio de 2020, para ofrecer servicios de terapia intensiva a pacientes con COVID-19.
Cerró sus puertas el 26 de mayo de este año, procediendo con el retiro del personal de la Sedena y el término de los contratos de médicos, enfermeros y afanadores, quienes sumaron una semana de protesta frente al Palacio Nacional, en la Ciudad de México, en demanda de ser recontratados y asignados a los diferentes centros hospitalarios de la región.