TEHUANTEPEC, Oaxaca.- La pandemia de COVID-19 no ha cambiado del todo la forma de vida en gran parte de la población.
El confinamiento y las medidas de precaución ante el virus no han modificado por completo los ritos primordiales en la cultura local y más si son de naturaleza religiosa.
Las costumbres locales de los Shuanas (principales, autoridades morales de los barrios de Tehuantepec) forman parte de la identidad local que, hoy pese a las muertes provocadas por el SARS-CoV-2, se resiste a aceptar las nuevas reglas sanitarias.
Durante el inicio de la pandemia y durante todo el 2020, las autoridades morales de los diferentes barrios de Tehuantepec habían estado resistiendo a la celebración de sus eventos religiosos.
Sin embargo, para el actual 2021, cuando la región y especialmente Tehuantepec enfrentan un agresivo repunte de casos, decidieron retomar sus encuentros... cuidando las recomendaciones de la Secretaria de Salud.
Así, en el barrio San Sebastián, que desde el 2017 mantenía suspendidas sus celebraciones religiosas, primero por el terremoto y luego la pandemia del 2020, reinició el domingo pasado sus rituales.
Allá celebraron la tradicional Reconocida a la Shelashuanas, ellas son las esposas de los Shuanas, y los acompañan en cada una de las festividades. El encuentro fue organizado en el parque del barrio San Sebastián.
Al respecto, el Shuana Jesús Lara rememoró que la celebración se lleva a cabo durante las noches de los días jueves y domingo, entre los meses de enero y febrero.
Expresó que los barrios que la celebran son aquellos que están ubicados al oriente del río Tehuantepec, excepto Santa María, Santa Cruz, la Soledad, Lieza y San Juanico.
El festejo es dirigido por las mujeres, los hombres que asisten son el Shuana anfitrión y cuerpo de Principales únicamente.
El Shuana Lara dijo que como el 2020 no hubo participación activa de los Principales en las festividades religiosas como en otros años, debido a la pandemia, este 2021 retomarían las costumbres, cuidando las medidas sanitarias.
Y es que, no cumplir con la encomienda de Shuana les causa pavor porque temen ser castigados, y por eso, prefieren darlo todo con tal de no ser alcanzados por la ira del santo patrón, según la tradición.