TEHUANTEPEC, Oaxaca.- A raíz de la pandemia, el turismo local entró en una especie de letargo y cayó en la incertidumbre, puesto que todas las actividades pararon.
Aunque mantienen la esperanza de reactivar el sector, los prestadores de servicios turísticos, sobre todo en los destinos de playa de este municipio, ven todavía lejana esa posibilidad.
El “quédate en casa” que, sin cesar repiten los funcionarios de los tres órdenes de gobierno para evitar la propagación de contagios de COVID-19, sume a quienes se dedican a la actividad turística en la incertidumbre.
Esta semana, una nueva amenaza se asomó, el sismo que el martes pasado sacudió a la entidad.
Lo que más preocupa por ahora entre el sector es el impacto de la pandemia, porque empieza a ver repercusiones económicas, desde hace tres meses no hay ni siquiera turismo local en los diferentes centros de diversión.
El cierre de los accesos a las playas de la zona costera, al menos hasta después del 1 de julio, según el gobierno federal cuando se reactiven algunos sectores de la economía, colocan a los prestadores de servicios en una situación difícil y crítica.
Los prestadores de servicios quieren abrir -así lo han manifestado en diversas oportunidades-, pero no se ha logrado disminuir la curva de contagios, por el contrario, éstos van en aumento y se ha advertido sobre un repunte cuando se abran por completo las actividades.
“La gente ya no llega, queremos que lo haga, pero tiene miedo, y si no hay flujo de visitantes, de qué vamos a vivir”, afirma Isaías Ceferino Martínez, uno de los prestadores de servicios turísticos de la zona.
Desobediencia civil
Desde marzo que cerraron las playas del Istmo, la cadena de producción turística se paralizó en Tehuantepec: restauranteros, balnearios y otros espacios de convivencia dejaron de percibir ingresos.
Algunos lugares sobrevivieron, unos días gracias a que algunas personas mostraron desobediencia civil al no acatar las disposiciones federales de sana distancia y acudir a lugares concurridos, pero las consecuencias fueron graves, se extendió el número de contagios, y hoy Tehuantepec ocupa el segundo lugar regional con casi 40 casos y nueve defunciones a causa del coronavirus.
La entrada de visitantes a los centros de esparcimiento y sobre todo a las playas locales se realizaba entre los meses de julio y agosto -durante las vacaciones de verano-; durante esta época, los sectores hotelero, restaurantero y playas superaban las expectativas cada año, lo cual no ocurrirá este 2020, ya que el gobierno federal ha estimado que la pandemia se extenderá varios meses más.
El restaurantero afirma que desde el 2010 se han visto afectados por fenómenos naturales, primero fue el huracán Paulina, después los terremotos del 2017 y 2020, ahora por la pandemia provocada por el coronavirus, así como los llamados efectos de mar de fondo que durante el último lustro han sido frecuentes.
“A pesar de tantas desgracias, los prestadores de servicios turísticos tenemos la esperanza de que el turismo logre repuntar”.