JUCHITÁN, Oaxaca.- Este municipio del Istmo de Tehuantepec es uno de los que encabezan la lista de mayor mortalidad por cáncer cervicouterino.
La investigación realizada por la estudiante del doctorado en Sicología y Salud de la UNAM, Minerva Saldaña Tellez , "Barreras para la toma de la citología cervical en mujeres zapotecas de Juchitán", compitió a nivel internacional en el Congreso Oncológico ECANCER en Colombia.
OBSTÁCULOS PARA EL PAPANICOLAU
El trabajo, que durante tres años realizó en la ciudad de Juchitán la maestra en psicooncología, busca identificar cuáles son los obstáculos que tienen las mujeres zapotecas de Juchitán para la toma de la citología cervical, mejor conocido como papanicolau.
Lo anterior, debido a que la mortalidad por este tipo de cáncer casi se duplica en las regiones indígenas y Juchitán es considerado uno de los municipios del estado con mayor mortalidad.
De acuerdo a las estadísticas oficiales en México, el cáncer cervicouterino ocupa el segundo lugar de mortalidad por neoplasias malignas en la mujer, pues se registran al año alrededor de cuatro mil muertes.
Oaxaca es el estado del país con mayor número de casos y Juchitán es uno de los municipios del estado que registra más casos de mortalidad.
Para realizar este trabajo, que es de los primeros que se realizan en el país en poblaciones indígenas (se entrevistó a mujeres y personal de salud encargados de la toma del papanicolau), la investigadora de la UNAM enfrentó una serie de obstáculos.
Entre ellos, la falta de datos estadísticos oficiales relacionados con el cáncer en población indígena, lo que refleja que el Estado mexicano está ajeno a la problemática a pesar de sus programas de detección.
"No sabemos cuántas mujeres zapotecas, huaves, zoques o de cualquier etnia enferman de cáncer, reciben o no tratamientos oncológicos, concluyen o abandonan los tratamientos o mueren por esta enfermedad".
"No existen datos ni en el INEGI, ni en la Secretaría de Salud federal y estatal, ni en la CDI. El dato que sí se tiene, es que en las regiones indígenas casi se duplica la mortalidad por esta enfermedad", expuso la especialista en su investigación.
BAJA PARTICIPACIÓN EN PROGRAMAS
La mortalidad de esta enfermedad se asocia a una baja participación en los programas de detección oportuna y generalmente se responsabiliza únicamente a la mujer de no acudir.
Sin embargo, este estudio identificó diversos obstáculos que no tienen que ver exclusivamente con la participación directa de las mujeres.
Después de haber entrevistado a personal de salud de instancias públicas y privadas de siete clínicas de la cabecera municipal, 2 privadas y 5 que controla la Jurisdicción Sanitaria número 2, se identificaron distintos tipos de barreras que impiden la toma de esta prueba y la permanencia de los programas oficiales.
Se enumera en este trabajo barreras de tipo estructural, que tienen que ver con las instituciones.
Tales barreras son: la tardanza en la entrega de resultados y la falta de material para la prueba.
También en ocasiones el personal envía a la paciente a comprar el material (espejos, guantes, entre otros), arriesgando a que la mujer no regrese a consulta, por falta de recurso, esto trae como consecuencia que tenga más riesgo a una detección tardía.
También se detectó la falta de recursos humanos en el sector público, como son pocos citotecnólogos (personal especialista que analizan las pruebas) en Oaxaca.
Los pocos que existen están concentrados en la ciudad de Oaxaca, lo que retrasa la entrega de los resultados y el seguimiento.
BARRERAS CULTURALES
En el ámbito cultural, las barreras más comunes detectadas fueron: la actitud de la pareja hacia la prueba, como el enojo, la prohibición y la desaprobación de que las mujeres acudan a estos programas, así como el tabú de la sexualidad (mito que hace famosa a esta comunidad zapoteca), el estigma que existe sobre la enfermedad y la falta de traductores en el sistema de salud.
También se arrojó un alto nivel de desinformación sobre la enfermedad y la prueba, a pesar de los programas informativos del Estado lo que indica que el mensaje no llega claro a la comunidad.
"En conclusión se tiene escasa información sobre el cáncer cervicouterino y la detección oportuna en Juchitan".
Fueron comunes los prejuicios y mitos que rodean la enfermedad, se evidencia además el desinterés por parte del sistema de salud en derribar las barreras estructurales y en incluir aspectos culturales.
"Existe una falta de involucramiento en los programas a nivel regional", fue a lo que llegó la investigadora.
Saldaña Tellez indicó que para mejorar estos programas oficiales es necesario informar a la población en su lengua materna, en este caso el zapoteco; cuidar y respetar la exposición del cuerpo, así como establecer una política sanitaria clara e incluyente.
"No sabemos cuántas mujeres zapotecas, huaves, zoques o de cualquier etnia enferman de cáncer, reciben o no tratamientos oncológicos, concluyen o abandonan los tratamientos o mueren por esta enfermedad".
Minerva Saldaña Tellez
Autora de la investigación.