SALINA CRUZ, Oaxaca.- Trabajadores petroleros se quejaron por lo que consideraron “frágiles condiciones” impulsadas por Petróleos Mexicanos (Pemex) al interior de la refinería Ingeniero Antonio Dovali Jaime, para contener el avance del nuevo coronavirus.
El virus se ha infiltrado de tal manera en la factoría, que varias familias han sido víctimas de las consecuencias al perder a sus parientes y conocidos.
Fuentes de la propia refinería, empleados que se encuentran disgustados con la presunta falta de atención de la petrolera, aseguran que han ocurrido más de 50 fallecimientos en el gremio a causa del COVID-19.
La mayor parte de esos decesos, afirman, son de trabajadores en activo.
A lo largo de los últimos meses, al menos en dos ocasiones empleados de distintas áreas han parado labores para llevar a cabo la desinfección de los espacios de trabajo.
"Las voces de protesta contra las “insuficientes” medidas se han multiplicado.
Eliut Piñon Hernández, secretario de organización y trabajo de la zona sur del Sindicato de Petroleros de México (Petromex), señaló de las precarias condiciones de trabajo en que están prestando sus servicios los trabajadores de Pemex en el puerto de Salina Cruz al incrementárseles su carga de trabajo por el confinamiento al que fue obligado el sector vulnerable.
Es decir, hombres y mujeres con enfermedades crónico degenerativas fueron retirados de sus puestos de trabajo, por el riesgo de contagio.
Lo anterior, llevó a que el trabajo sea asignado a los trabajadores que están cubriendo las ausencias obligadas.
Este grupo de trabajadores corre el riesgo de desarrollar otros padecimientos a causa de la presión laboral que pesa sobre algunos operativos que tienen serias responsabilidades en las diversas plantas que operan en la empresa productiva del estado.
Entre las acciones administrativas que ha tomado Pemex, destacan: diferir vacaciones a los trabajadores activos, a quienes -de acuerdo con las denuncias- no les han permitido que tomen descansos en las fechas indicadas para tal caso y como las operaciones de Pemex al igual que las de CFE no se pueden detene, los trabajadores se ven obligados a mantener sus actividades por instrucciones de sus directivos, aseguró el representante.
Sin protección
El dirigente aseguró que Pemex, de manera provisional desde que comenzó esta emergencia, inició la entrega cubrebocas y gel sanitizante a los trabajadores que no llevaban los propios, pero después relajó las medidas y comenzaron los contagios al interior de las plantas y talleres; de ahí el temor del sector por ingresar a sus áreas de trabajo.
Posterior a que se incrementara el número de fallecidos en la refinería y en Terminal Marítima, la empresa productiva del estado instaló un “arco sanitizante” en la entrada al recinto para mitigar los efectos de los contagios, pero esto fue hasta hace apenas tres semanas y posterior a la ola de fallecidos a consecuencia de los contagios por COVID-19.
“No nos están entregando cubrebocas ni gel sanitizante”, acusó el hombre.
Abundó que cada trabajador debe adquirirlos por su propia cuenta si quiere evitar los contagios.
“En la refinería no nos están apoyando más que con ese famoso arco de sanitización en la entrada principal, y si hay otros cada departamento por iniciativa propia los ha adquirido”.
Piñón Hernández señaló de las deficiencias en la defensa de los derechos de los trabajadores y de la gestión para promover las medidas preventivas a cargo del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana (STPRM), donde han dejado a su suerte a la base sin que su representante local, Artemio de Jesús Enríquez esclareciera esta situación.
Una fuente señaló que justamente los directivos de la Sección 38 fueron de los primeros pacientes en contraer el virus, incluso, consideran que de ahí pudo esparcirse a las áreas operativas de la factoría.