JUCHITÁN, Oaxaca.- Para este 21 de febrero, Día Internacional de la Lengua Materna, se recordará el clásico poema de Gabriel López Chiñas, con su famoso final que dice que el zapoteco morirá el día que muera el sol; sin embargo, cada día que pasa, el diidxazá tiene menos hablantes y a ese paso se extinguirá con el sol todavía en el cielo.
La alarma del cada vez más rápido camino a la extinción de la lengua, la dio uno de sus mejores exponentes, el poeta Víctor Terán, con los datos últimos del censo del INEGI.
“En el año 2000, según INEGI, el 62 % de la población del municipio hablaba zapoteco; el censo de 2020 reporta que el porcentaje de hablantes es del 56.17 %. Esto nos dice que el número de hablantes del zapoteco en nuestro municipio descendió un 6 % en 20 años”, dijo el escritor de la Séptima Sección, uno de los últimos reductos de la lengua en la ciudad.
“En el municipio juchiteco, cada día que pasa, se debilita y deteriora la lengua de los binnizá, la lengua diidxazá, la que los nahuas llamaron, zapoteco. Si los binnizá no nos preocupamos por preservarla, fenecerá mucho muy antes que lo que había predicho el poeta Gabriel López Chiñas”.
Agregó que la extinción de una lengua es una gran tragedia porque es la pérdida de una forma de ver el mundo; “con la muerte de esta lengua 'maravillosamente musical' desaparecerá una manera particular de entender y hacer la vida: la cosmovisión zapoteca, una manera -entre muchas- de ser hombre en el mundo”.
Consideró que para contener esta crisis y empoderar al diidxazá “necesitamos emprender urgentemente una campaña intensa de alfabetización en lengua diidxazá en los espacios de recreación de la ciudad y de las agencias, y, en las escuelas oficiales del nivel básico”.
Además de fomentar el estudio del zapoteco a través de academias, centros de traducciones, de publicaciones de periódicos, revistas y libros, de la producción de programas de radio y televisión.
“Todo esto sumado al compromiso de todos los hablantes zapotecos de hablar su lengua en sus relaciones en todos los espacios públicos, y el compromiso de los padres de familia de enseñar a sus infantes, desde temprana hora, a hablar nuestra hermosa lengua”.
Luego de criticar la falta de compromiso del Estado con la conservación de las lenguas, aseguró que “de los hablantes indígenas dependerá en gran medida el destino de las lenguas mexicanas. Debemos construir y operar estrategias, desde nuestras localidades, que propicien no sólo la perduración de nuestras lenguas, sino también su enriquecimiento”.