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Hacen fortuna robando cobre en Salina Cruz, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

SALINA CRUZ, Oaxaca.-El robo del cobre de las líneas de alta tensión de electricidad es una práctica que genera excelentes ingresos a los amantes de lo ajeno - o mejor dicho, “amantes del cobre" -; estos delincuentes atacan diferentes barrios y colonias de Salina Cruz, en especial, aquellas donde existe nula vigilancia de las corporaciones de seguridad.


Los más afectados, como siempre, son los habitantes del “Puerto de las Maravillas” cuando  las líneas que abastecen sus domicilios son hurtadas.


Al quedarse sin este importante servicio por varias horas, incluso por días, los alimentos refrigerados se echan a perder, así como sus electrodomésticos por las bajas y alta de la corriente en el momento del robo.


Así que el segundo afectado, el primero es el propietario del cable, es al que se le genera un doble gasto, que es un verdadero golpe a la economía familiar, porque se tienen que comprar alimentos de nuevo y pagar por la reparación de los aparatos afectados o, en definitiva, adquirir otros.


El cobre y la ley


La Policía Municipal en la actualidad no realiza ningún operativo para combatir este tipo de robo, la primera razón es que los “amantes del cobre” no lo hacen con regularidad.


Al igual que aquellos que se ganan la vida de manera honrada como pescadores o agricultores, los robacables lo realizan por temporadas, así que las autoridades especifican que no existe una banda que se dedique exclusivamente a esta actividad criminal; por lo general son jóvenes o personas con conocimientos en electricidad y lo hacen cuando localizan colonias con escasa luz eléctrica y de menor vigilancia.


En la Agencia del Ministerio Público del Fuero Federal, que se localiza en la Avenida Tampico de la colonia Centro, no se tienen denuncias por este tipo de delito.


Así que si no hay denuncias, mucho menos hay detenidos o procesados, esto es debido a que la mayoría de los que ahí llegan por esta causa son liberados por falta de pruebas o denuncia.


En el caso que una persona sea señalada también puede negociar con la parte afectada, que es la Comisión Federal de Electricidad (CFE), pagarle por lo robado y así lograr su libertad; siempre y cuando se presente la formal denuncia.



Cuando son sorprendidos huyen y dejan en el suelo el cable

Pero como la CFE no la interpone “porque la gerencia prefiere reparar el daño a perder el tiempo en el Ministerio Público” menciona un mando de la Policía Municipal, otra razón por la que también son liberados bajo las reservas de ley, y remata el mando:


“Nosotros como autoridades logramos detenerlos, pero más tardamos en consignarlos, que ellos en salir libres”.


Al no existir denuncia, el inculpado o las personas que hayan sido detenidas en “flagrancia” son puestas en libertad; por lo tanto, el delincuente vuelva a cometer el mismo delito en al menos cinco ocasiones, según registros de la Policía Municipal.


Venta de cobre


En la actualidad existen cerca de 15 establecimientos donde se compra y se vende fierro viejo en la ciudad. La compra de cobre “sucio” o “contaminado” es de 70 pesos por kilo y el “limpio” (libre de forros de plástico) es 80 pesos el kilo.


La compra de cobre que es propiedad de la CFE está penado por la ley, pero eso no significa que no sea parte del mercado, esas transacciones son “bajo el agua” para triplicar  ganancias.


El mismo precio tiene el que se utiliza en instalaciones eléctricas o de agua -inclusive medidores de este vital líquido- y cualquier persona puede venderlo o comprarlo.


De poste a poste, están colocadas tres líneas que miden 10 metros de largo, cada una tiene un peso aproximado de 30 kilos lo que representa un ingreso de dos mil cuatrocientos pesos ($ 2,400.00) por cable.


El ladrón sabe qué extremo de la línea cortar para que al caer no provoque un cortocircuito y no represente un riesgo para su propia vida, de nada sirve el dinero sino se está vivo.


En ocasiones han llegado a cortar los tres cables, pero por lo general solamente se llevan una línea la cual enrollan muy bien para poder cargar. Los que no tienen vehículo buscan “socios” que les den más capacidad de transportar y vender, regularmente son taxistas.


Su “periodicidad” han evitado la formación de bandas y a su vez dificultan para las autoridades de seguridad el poder combatir este robo con mayor eficiencia.


Y cuando lo logran, la falta de una cultura de la denuncia, y la noción de “pérdida del tiempo” en el MP evitan que los delincuentes sean procesados; regresan a las calles y esperan para dar su próximo golpe.