En Tehuantepec, existe un marcado aumento de desechos inorgánicos en el río que pone en riesgo a las familias que habitan cerca de estos vertederos a cielo abierto.
Se ha vuelto común ver como los ríos cada vez se llenan basura, especialmente de plásticos, llantas y escombros, situación que agrava la crisis ambiental tapando caminos y destruyendo todo a su paso.
Las lluvias arrastran todo tipo de basura desde las diferentes colonias, afectando severamente mantos freáticos del río Tehuantepec.
“En algunas partes de los basureros asentados en la ribera dejan hasta animales muertos y otras carnes en estado de descomposición y al parecer no hay intervención de alguna autoridad para frenar esta práctica que destruye la estabilidad ecológica y estructural del río”, aseguró Mario Ortiz, uno de los afectados.
“La gente no se conforma con tirar residuos cerca de un canal de agua, también lo hacen en los alrededores como arroyos y terrenos de sembradíos”, expresó.
Entre los asentamientos ubicados cerca del basurero se encuentran Lieza, Santa María y Santa Cruz, quienes reportan daños no solo por sus actividades al aire libre, sino por el crecimiento poblaciones que a diario tiran sus desechos al río.
El rio Tehuantepec se encuentra contaminado en diversos puntos de su longitud, ya que es utilizado como vertedero de desechos. En su cauce lleva residuos como botellas, plásticos, latas y hasta animales muertos que son arrojados por los habitantes de la zona.
El afluente atraviesa, tan solo en el municipio de Tehuantepec, unos 10 barrios y sus aguas sirven para regar diversos cultivos de la región del Istmo, entre los que se encuentran los platanares, las hortalizas y frutas de la temporada.