TEHUANTEPEC, Oaxaca.- El patrimonio que da un significado al pasado y define los "rasgos de identidad" de una ciudad, quedó en Tehuantepec medianamente deteriorado. Son imágenes que recuerdan al 7S. Todavía quedan vestigios de aquél 7 de septiembre del 2017.
A cinco años del sismo todavía hay edificaciones antiguas que permanecen de pie, sin embargo, cada vez, son más los signos de deterioro y abandono en el que se encuentran.
Tradicionalmente, Tehuantepec es considerado como Capital Espiritual del Istmo, por sus viviendas vernáculas de adobe; un sistema constructivo y espacios acordes a las necesidades y formas de vida de los habitantes.
El sismo de hace cinco años provocó fracturas y colapsos en viviendas de esta localidad, tanto en las construidas con adobe como en las realizadas con materiales industrializados.
Es el primer cuadro de la ciudad, donde se encuentra el mayor número de edificaciones antiguas, y donde los daños fueron mayores, principalmente la calle Aldama del barrio San Sebastián, cuya destrucción de viviendas continúan dándose debido al estado de abandono en el que se encuentran por falta de mantenimiento.
Durante los trabajos de la Fundación Alfredo Harp Helú fueron intervenidas en el centro de la ciudad alrededor de 14 casas antiguas y el callejón Porfirio Díaz. Las viviendas tienen en promedio, de 100 a 300 años de existencia.
El historiador Mario Mecott asegura que el problema mayor no fue el terremoto, sino "la mala fe" de las autoridades, que por hacer negocio empezaron a tirar muchas casas, algunas eran recuperables. El sismo provocó más daño en las techumbres de los tejados de la casas, y no en sus muros.
De acuerdo al último censo realizado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, en Santo Domingo Tehuantepec, hay unas 250 viviendas vernáculas.
Con los trabajos de restauración se lograron recuperar varias casas, pero todavía hay viviendas que lucen desoladas. Un caso en particular es la calle Aldama, varias viviendas empiezan a caerse por las recientes lluvias. Sobre el perímetro hay al menos cinco casas que están al borde del colapso.
Otras viviendas como el que estaba sobre la calle Guerrero, barrio Guichivere fue demolida, en su lugar se construyó una tienda de conveniencia. Sobre ese mismo tramo, varias viviendas ya no fueron recuperadas, en sus lugares se erigen construcciones modernas.
En los barrios Jalisco, Laborío y San Sebastián, por mencionar algunos, todavía aparecen en sus bardas el número de censo, en espera de la restauración.