Juchitán de Zaragoza.- Al General de División del Ejército Mexicano Heliodoro Charis Castro, que luchó a favor de Francisco I. Madero, en contra del usurpador Victoriano Huerta y en defensa del Plan de Agua Prieta, la historiografía oficial lo mantienen en el olvido.
A pesar de que a su gran carrera militar el nombre del revolucionario juchiteco no aparece en ningún libro de texto, en su memoria no se conserva ningún museo, no existe ni siquiera un estudio exhaustivo de su carrera militar y política.
Los únicos que luchan por preservar su recuerdo y su legado son su hija Lugarda Charis Luna y su nieta Margarita Guadalupe Altamirano Charis.
El General sumó una importante gestión para beneficiar con diversas obras públicas a su pueblo natal y al estado.
La noticia de su muerte conmocionó a Juchitán.
Así, logró la creación de la Colonia Agrícola Militar Álvaro Obregón, la creación de la Escuela de Enseñanzas Especiales Número 12 y el Hospital Civil, la terminación de la Carretera Panamericana y la inauguración del Centro Escolar Federal Juchitán.
Además de la introducción del agua potable, luz eléctrica y drenaje en múltiples pueblos de Oaxaca, sistemas de riego con la construcción de las presas “Las Pilas” y “Benito Juárez”, gestionó la creación del Instituto Tecnológico del Istmo e innumerable apoyos para las familias más necesitadas.
Ocupó además la presidencia municipal de Juchitán, la diputación federal en tres períodos, la senaduría y fue distinguido con el cargo de presidente del Tribunal Superior Militar.
Un ser humilde y honesto
En una pequeña y nueva vivienda que ocupa junto a su abuela, -porque la antigua casa del general Charis sucumbió en los sismos del 2017-, donde se levanta un altar religioso y cívico en honor del militar, Margarita recuerda que su padre Teodoro “El Rojo” Altamirano todas las noches les relataba historias de su abuelo a ella y sus hermanos Heliodoro, Francisco y Eduardo Altamirano Charis.
“Nosotros crecimos con el ideal de un abuelo revolucionario, que ayudó a mucha gente, y desde entonces tratamos de seguir su ejemplo; como que heredamos el compromiso social con el pueblo”.
La casa del general fue totalmente derruida por los sismos del 2017. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Destaca que a los 50 años su abuelo empezó a leer y escribir y sin embargo gestionó diversas instituciones educativas para Juchitán, que aún permanecen.
“Además compró el rancho Ciénega Grande a su propietaria, solo para repartir las tierras entre sus soldados, así nació la Colonia Álvaro Obregón”.
Inteligencia genuina
Reconoce que la figura de su abuelo se preserva más en chistes o anécdotas, que en la historia oficial, porque se mofaban mucho de él ya que no hablaba bien en español porque su lengua materna fue el zapoteco.
“Pero no porque no hablara bien el español no tenía inteligencia, así lo recordó alguna vez un historiador que narró la anécdota de que en una reunión de senadores, el indio -como le decían porque andaba de huaraches y ropa de manta-, se despidió de ellos diciendo: adiós líderes 'ubreros'. Todos empezaron a reírse por la expresión, pero él aclaró que los llamaba así porque vivían de la ubre gubernamental; aunque ellos pensaron que se había expresado mal, pero tenía una inteligencia innata”.
Aún se conserva una placa el muro de la casa donde vivió el militar. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Expresa que además fue un hombre orgulloso de su origen, ya que no era dado a usar botas, uniformes militares, ni trajes, ni nada de la ciudad.
“Tan es así, que mi madre nos contaba que cuando se portaban mal ella o sus hermanos, les decía: de castigo les voy a poner zapatos, porque él cuando se ponía zapatos sufría mucho, era un castigo para él caminar con botas o con zapatos; pues él siempre andaba de huaraches”.
El olvido
Lamenta y le resulta inexplicable que la figura del General de División Heliodoro Charis Castro no ocupe un lugar en la historia nacional y estatal.
“En los libros no aparece nada del general y fue él que más ha ayudado a esta parte del Istmo y a Oaxaca en su conjunto”.
-¿Habrá sido discriminado por su origen indígena?
-No puedo decir si es discriminación, no sé a qué se debe, la verdad, pero sí lo han relegado. Aquí en Juchitán el único logro que se ha tenido es que el parque se llama General Heliodoro Charis Castro, pero hay una estatua de bronce ahí que está escondida, que nadie la ve, entonces lo que estamos pidiendo como familia al municipio es que se traslade ese busto a la fuente que se encuentra frente al Centro Escolar Juchitán, porque además no se usa para nada.
Añade que para el museo la familia cuenta con fotografías, documentos, trastos, “porque no tenemos ni uniformes, ni armas, nada de eso, pues lamentablemente se fueron perdiendo; el espadín con su nombre grabado en oro se lo llevó en su ataúd, el mismo que recibió cuando fue ascendido a general de división”.
-¿El 20 de Noviembre no hay homenaje al general?
-No, el 26 de abril el Ayuntamiento cuando quiere o cuando puede hace algún homenaje con motivo de su fallecimiento, pero han sido esporádicos, no está en ningún calendario cívico del municipio.
NACIMIENTO
El General de División Heliodoro Charis Castro nació el 3 de julio de 1896 en Juchitán de Zaragoza.
SU ANALFABETISMO
Su origen indígena y humilde le privaron de ir a la escuela, por lo que no sabía leer ni escribir.
SU ALTA EN EL EJÉRCITO
A la edad de 15 años se da de alta en el Ejército Revolucionario cuando su padre se une al Movimiento Oaxaqueño en favor de Francisco I. Madero de Benito Juárez Maza, hijo de Benito Juárez.
SU MUERTE
El General Heliodoro Charis Castro murió en la ciudad de México el día 26 de abril de 1964.


