La comunidad cristiana-evangélica alza la voz para exigir a los gobiernos el cese a la violencia en el municipio de Tehuantepec. Ya que solo ha dejado dolor e indignación en la población.
Ante el feminicidio de María de Jesús O. H., la desaparición de un joven en Mixtequilla y el aumento de la violencia en la región del Istmo, el presbítero de la iglesia Jesús de Nazaret, Manuel Olivera Montero en un escrito dirigido a la comunidad, autoridades de los diferentes municipios, y al Gobierno del Estado de Oaxaca, exigió no más impunidad. Y que el responsable o los responsables enfrenten las consecuencias legales de sus actos
Como representante de la comunidad cristiana de la iglesia presbiteriana en Santo Domingo Tehuantepec, demandó políticas reales que protejan la vida de los hombres y mujeres istmeñas y oaxaqueñas.
Señaló que toda autoridad es puesta por Dios, por tanto, es quien debe ejercer ese mandato divino y constitucional.
Cada uno en esta vida debe someterse a las autoridades. Pues no hay autoridad que no venga de Dios, y los cargos públicos existen por voluntad de Dios. Por lo tanto, el que se opone a la autoridad se rebela contra un decreto de Dios, y tendrá que responder por esa rebeldía. No hay por qué temer a las autoridades cuando se obra bien, pero sí cuando se obra mal. ¿Quieres vivir sin tener miedo a las autoridades? Pórtate bien y te felicitarán. Han recibido de Dios la misión de llevarte al bien, y si te portas mal, témelas, pues no tienen las armas sin razón. También tienen misión de Dios para castigar a los malhechores. (Romanos 13:1-4).
En otro de los puntos del escrito, el presbítero hace un llamado a la comunidad cristiana de las diferentes denominaciones. “Hermanos, no basta con orar, nos toca educar desde las comunidades de fe, principios bíblicos para tener hombres y mujeres respetuosos de la vida del prójimo, nos toca acompañar, reconstruir el tejido social y construir el reino de Dios, donde hombres y mujeres vivan libres de violencia. Donde la ley real sea amar al prójimo como a uno mismo. Porque la fe sin obras es muerta y la indiferencia mata”.