JUCHITÁN, Oaxaca.- Con el inicio de la cuaresma se deberían de realizar las llamadas “ermitas”, celebraciones nocturnas en la víspera de cada viernes en las capillas de la ciudad. La mayoría no podrán realizarlas por el colapso de estos inmuebles por el pasado terremoto.
Es el caso de la capilla del Señor de la Piedad, que es la primera ermita de la Cuaresma que está colapsada. Se ubica en la esquina de las calles Dos de Abril e Hidalgo. El templo ha sido reforzado por personal del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH).
Sobre la misma calle Dos de Abril está la capilla del Señor de la Misericordia, que también colapsó y que tenía un hermoso retablo antiguo. Se localiza a un lado del mercado Cinco de Septiembre. En ella culminaba la procesión del Santo Entierro el Viernes Santo, que terminaba con una sencilla "ermita".
El templo de San Vicente Ferrer tampoco podrá ser escenario de las celebraciones de cada viernes que comenzaban y culminaban en el atrio de la iglesia. En la Semana Mayor tampoco podrá ser escenario del Lavatorio de los Pies, la Última Cena, el Velatorio a la víspera del Viernes Santo, ni las socias del Sagrado Corazón de Jesús podrán encargarse de la representación de la Captura y Encarcelamiento de Jesús.
En la misma situación se encuentran las capillas de Miércoles Santo y Domingo de Ramos que aunque no están colapsadas, presentan daños.
Además, son las "ermitas" más grandes porque los participantes aprovechan para visitar a sus difuntos en los panteones en donde se ubican dichas capillas.
En estas celebraciones, las vendedoras de dulces típicos tenían altas ventas. Además, las panaderas para esta Cuaresma horneaban las “regañadas” que son altamente apreciadas y sólo se consumen en las "ermitas".
A su vez, también saldrán afectadas las vendedoras de tamales de iguana y de cenas como garnachas, pollo garnachero y tlayudas. También las vendedoras de velas y las sociedades de las capillas que venden las “medidas” o listones de colores, así como las taberneras.