JUCHITÁN, Oaxaca.- Reyna Isabel Portillo es una de las 41 madres centroamericanas que llegó a esta ciudad el último día de noviembre y sembró un árbol en lo que ahora es un memorial a migrantes sepultados en la zona.
En esa ocasión ella pidió una sola cosa: dignificar el espacio.
Reyna pasó por Juchitán pidiendo al gobierno federal una política migratoria más humana, respetuosa de los derechos humanos. Ahí, en el panteón de migrantes desconocidos, no se sintió intimidada por el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump ni de su política de persecución; ella, anciana de apenas metro y medio, se dijo preparada para hacer frente a lo que viene en el 2017.
Y así como ella, todas las madres que estuvieron acompañadas por el Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM), mostraron preocupación por Trump, pero también mostraron fortaleza y no dudaron ni un segundo para asegurar que el nuevo presidente no las detendrá en su lucha por buscar a sus hijos en el territorio nacional.
Y es que La Caravana 2016, en su edición número 12, logró cuatro reencuentros entre madres, hijos e incluso entre dos hermanas que no se habían visto en 37 años. Con esto, suman 269 reencuentros de familiares logrados en poco más de una década de recorrido por México.
Su trabajo también ha arrojado decenas de pistas para seguir con las búsquedas de las 41 madres y padres que participaron este año, además de otros cientos que quedan en casa y han encargado las fotos de sus hijos e hijas a la Caravana para la búsqueda.
Martha Sánchez, responsable de la organización, reconoció que cada vez es más peligroso el tránsito por México, pero esta situación no los detendrá en seguir visibilizando el terrible costo humano de las actuales políticas migratorias.
Los peligros
En el Día Internacional del Migrante, la vocera del MMM reflexionó que en todos los países, desde los países de origen de Centroamérica, pasando por México y hasta llegar a Estados Unidos, la Caravana ha denunciado la indiferencia y la impunidad respecto a los crímines cometidos contra personas migrantes por parte del Estado, exigiendo el pleno respeto por sus derechos y castigo a los responsables.
Piden trato humano.
“En este recorrido pudimos constatar otra vez el incremento notorio en la violencia y la violación de los derechos humanos desde que el gobierno de Enrique Peña Nieto impuso el Plan Frontera Sur en 2014, apoyado y financiado por el gobierno de los Estados Unidos para detener los flujos migratorios centroamericanos a su país desde territorio mexicano. El Plan Frontera Sur intensifica las medidas de control, vigilancia, contención y militarización, y ha obligado a las personas migrantes a viajar por rutas más remotas y peligrosas, mismas que trazamos este año en la caravana.”
El Movimiento Migrante Mesoamericano señaló que todas estas veredas y caminos, las familias migrantes se vuelven presa fácil de grupos de delincuentes, crimen organizado y agentes estatales corruptos, como es el caso del territorio istmeño, como el tramo de Chahuites.
“Lejos de garantizar su seguridad y sus derechos, las políticas represivas del estado han sumergido a los y las migrantes que huyen de la violencia y el hambre en sus comunidades de origen, en un infierno donde están expuestos a robos, extorsiones, violaciones sexuales, trata y tráfico,desaparición y muerte”, analizó.
En un comunicado, el MMM reportó que los cónsules centroamericanos en la zona fronteriza informaron que con la elección de Donald Trump, se ha incrementado el flujo de migrantes que intentan reunirse con sus familiares en Estados Unidos. La propuesta antimigrante y racista del presidente electo de Estados Unidos, junto con la actitud sumisa y represiva del gobierno mexicano, auguran tiempos de aun más violaciones de derechos e inseguridad para los migrantes centroamericanos.
Reyna se sabe de memoria el grito que utilizan cada vez que llegan a manifestarse en una ciudad mexicana como las del Istmo. “Los migrantes no son criminales, son trabajadores internacionales” y seguirá gritándole hasta que la vida se le acabe, como lo hizo esa mañana de noviembre en el panteón de Juchitán mientras busca a su hijo.
Sin estadística
El gobierno no tiene datos oficiales sobre el número de centroamericanos entran a México por la frontera sur de manera ilegal, pero si contabilizó en el 2015 alrededor de 150 mil de El Salvador, Guatemala y Honduras expulsados.
En cuanto a número de secuestro de migrantes, tampoco se tiene un número oficial, pero se ha estimado que los que más sufren de secuestro son los migrantes de El Salvador con el 44.3% de los casos, 16.2% salvadoreños, 11.2% guatemaltecos, 10.6% mexicanos, 5% cubanos, 4.4% nicaragüenses, 1.6% colombianos y 0.5% ecuatorianos.
