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La historia se repitió 16 días después en Juchitán, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

JUCHITÁN, Oaxaca.- En la mañana del sábado 23 de septiembre del 2017, el pánico resurgió y otra vez, miles de familias regresaron a las calles. Un nuevo sismo de intensidad 6.1 grados sacudió la tierra a las 07:52 horas, y a partir de entonces, otra pesadilla sobre el pueblo istmeño.


Apenas habían transcurrido dos semanas del fatal terremoto del 7 de septiembre, cuando este nuevo temblor, con epicentro a 7 kilómetros al oeste de Unión Hidalgo, sacudió fuertemente a la región istmeña.


A los pocos minutos, se registró otro temblor de 5.1 grados, esta vez con epicentro en el municipio juchiteco; ese fue uno de los días con mayor número de réplicas, tal y como lo confirmaron en su momento los reportes del Servicio Sismológico Nacional (SSN) a través de su cuenta de twitter @SSNMexico.


Para esa fecha, los reportes de este organismo indicaban que a nivel nacional se tenían registrados 14 mil 342 sismos, de los cuales 5 mil 356 ha ocurrido en territorio oaxaqueño, representando una ocurrencia del 37.34 por ciento.


Pero miles de familias istmeñas, también dieron cuenta de esta situación, que hoy día, con miedo y asombro, recuerdan esa fecha; pues fue un día que terminó con fuertes aguaceros durante la noche.


Aunque en el municipio juchiteco no hubo más víctimas mortales, en la vecina población de Asunción Ixtaltepec, murió el señor Juan Toledo Martínez, al caerle un panal de abejas durante el temblor; mientras que la señora Florentina Cruz Guzmán falleció al caerle una barda.


“Recuerdo que todos estábamos sentados en el patio de la casa, bajo una carpa, esperando que ocurrieran más temblores porque todo ese día estuvo temblando; fue un día muy triste”, comentó el señor Antonio López, quien a sus 58 años, todos los días tiene que lidiar con la diabetes, enfermedad que padece desde hace 16 años.


“Yo vivo en la colonia Gustavo Pineda, mi casa era pequeña pero aguantó el primer temblor; ya con el segundo, de ese día del 23, ahí si se partió más”, lamentó.


Y es que para muchas familias, que de alguna forma sus casas habían resistido el poderoso terremoto del 7 de septiembre, el temblor del 23 de septiembre significó la pérdida total de sus viviendas.


Para esas fechas, el censo realizado por la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), había concluido, por lo que muchas familias que perdieron sus viviendas, solo recibieron apoyos por daño parcial.