Con una riqueza de biodiversidad que se cuantifica en 464 especies de aves y 114 especies de mamíferos, incluyendo felinos en peligro de extinción como el jaguar, Pavel Palacios Chávez, director del área de protección de flora y fauna Boquerón Tonalá, en la Mixteca, de la Comisión Nacional de Áreas Protegidas (Conanp), advierte que la afectación que causan los incendios forestales en los Chimalapas aún no se dimensiona.
Para el responsable de monitoreo biológico de la Conanp en Oaxaca, Eugenio Padilla, cuantificar el impacto en las especies es más complejo porque en ese reducto de selva existe incluso especies que “no se han descrito”; a pesar de la actualización de listados, no se alcanza a nombrar toda la biovidersidad.
En los Chimalapas hay selvas altas, bajas o secas entre sus cañadas. Esa combinación permite que convivan 30 especies de felinos con algún estatus de riesgo que los incendios recientes los acercarían al peligro de su extinción.
Lo preocupante es que no hay autoridad alguna analizando el impacto que dejaron en las especies los incendios ocurridos del 10 de abril al 10 de mayo,
“Los incendios hacen más vulnerable la condición de riesgo que afrontan las especies que ahí habitan”, como el tapir, jaguar, tigrillo, ocelote, jabalí de labios blancos, el viejo de monte -“primo” de los zorrillos por su cuerpo negro y cabeza con blanco-, la nutria, o los monos araña y zaraguato.
Las lluvias, que podrían ayudar a mitigar el fuego en zonas boscosas, representan a la vez un peligro de erosión que empobrece un suelo desnudo de vegetación a causa del fuego.
A nivel de piso o copa de árboles
Además de la limitada clasificación técnica que realiza la Comisión Nacional Forestal para determinar el estrato de vegetación porque en Oaxaca existen entre 9 mil y 10 mil especies de plantas vasculares, se debería saber con precisión el tipo de arbolado que se incendió.
Si el daño fue en estratos altos o copas de los árboles, se afectó las zonas de refugios y reproducción de 464 aves, pero también de mamíferos como felinos y venados.
“Cuando se habla de Chimalapas hablas de una especie amplia y bien conservada y la reserva más importante de México, porque la reserva es más alta que la de Montes Azules en Chiapas”, por eso en esa dimensión Pavel Palacios pidió empezar a dimensionar las afectaciones.
Es importante saber “qué tipo de incendio predominó, si fue de copa, en arbustos o subterráneo; se tiene que estimar a detalle porque los daños son diferentes”, explicó.
En las copas de los árboles de los Chimalapas, además de aves habitan plantas epífitas y especies de lagartos como abronias que por su similitud con los escorpiones están en peligro de extinción.
“La gente les tiene miedo los confunde con uno venenoso”, cuando es el lagarto enchaquirado el único letal. Pero toda la zona es rica en especie porque es “justo donde se detienen las nubes que vienen del océano y crea condiciones de mucha humedad”, la cual no fue suficiente en este año para evitar el avance del fuego.