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Astillero de Salina Cruz, pilar de la industria naval

Foto(s): Amando Orozco
Amando Orozco

JUCHITÁN, Oaxaca.– Entre 1945 y 1950 comenzó la construcción de barcos en el Astillero de Marina ubicado en Salina Cruz; se trata de una instalación estratégica a cargo de la Secretaría de Marina Armada de México y que se constituye hoy como un pilar de la industria naval mexicana. 

El récord

Desde el inicio de sus funciones, en el astillero oaxaqueño se han construido, 65 naves, apenas la mitad de lo hecho en el astillero número 2 de Tampico, Tamaulipas, donde se han construido 120 barcos, pero de menor tamaño.

Salina Cruz ha sido la cuna de remolcadores para Petróleos Mexicanos (Pemex), dragas y de las llamadas Patrullas Oceánicas de Largo Alcance (POLA) que utiliza la Secretaría de Marina para salvaguardar la soberanía de México en la mar.

 

La labor

En el proceso de fabricación y mantenimiento de naves marinas, cientos de istmeños aportan la mano de obra calificada, en áreas de soldadura, pailería, tornos, electricistas, carpinteros, mecánicos, tuberos, electrónicos, así como ingenieros navales que se suman a otros profesionales venidos de otros estados a realizar tareas específicas por períodos determinados.

La construcción de una embarcación comienza con la transformación de las gruesas placas de acero, que son utilizadas para elaborar los elementos estructurales que posteriormente se ensamblan para darle forma a las naves, integrando cada pieza como un gran “rompecabezas”.

En la actualidad se utiliza tecnología más avanzada, lo que ha venido a reducir los tiempos de construcción hasta en un 50%, pues antes, cortar el acero y soldar las piezas, se hacía “a mano”.

 

Una patrulla oceánica, por ejemplo, tiene un costo aproximado de mil millones de pesos y se construye en un lapso aproximado de cuatro años, aunque hay naves que se fabrican en dos años, como son las dragas.

En el sexenio del ex presidente Andrés Manuel López Obrador solo se construyó una draga y para este nuevo sexenio que encabeza la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en este astillero tienen la encomienda de construir cuatro patrullas oceánicas, un buque logístico y una draga.

Avances

Hace algunos años, para construir un barco todo se compraba en el extranjero, incluyendo el acero; hoy en día, el 50 por ciento de la materia prima se adquiere en México; de esa cifra el 10 por ciento se hace en la región del Istmo de Tehuantepec, lo que se traduce en una importante derrama económica.

Es a este astillero, donde todos los años, entre los meses de enero a marzo, llega el Buque Escuela Cuauhtémoc, el barco de la Armada de México en el que los cadetes de la Heroica Escuela Naval Militar realizan sus prácticas navegando los mares del mundo, durante casi nueve meses.

Además del mantenimiento de los barcos de la Semar y Pemex, en este mismo astillero, que cuenta con un dique seco de 206 metros de longitud y 24 metros de ancho, se da mantenimiento a barcos del sector privado, como los ‘Atuneros”, y de algunos otros países.

Estas labor de construir o reparar barcos se realizan con mano de obra
mexicana, el 95% son de los diversos pueblos del Istmo de Tehuantepec; personas que hablan en zapoteco, huave y mixteco, una prueba más de la inclusión que existe en esta institución.

 

Con sello istmeño

En el astillero de Salina Cruz Número 1 laboran 721 personas, incluyendo civiles; 70 de ellas son mujeres, que realizan tareas al igual que los hombres, soldando, cortando y elaborando piezas en el área de tornos, entre otras actividades.

México cuanta con cinco astilleros donde se fabrican barcos y están ubicados en Salina Cruz, Oaxaca; Tampico, Tamaulipas; Coatzacoalcos, Veracruz; Acapulco Guerrero y Guaymas, Sonora.